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Entrepuentes se incorpora a la Asociación Riojana de la Empresa Familiar

Entrepuentes se ha incorporado a la Asociación Riojana de la Empresa Familiar. Enrique y Alberta, abuelos de la generación que hoy dirige Entrepuentes, crearon de la nada un negocio de hostelería ambulante construyendo un bar con sus manos y ampliando la ruta cada año: el popular Mesón Las Camelias. Ellos contagiaron a la siguiente generación el amor por la restauración. Del matrimonio de una de sus hijas, Rocío Chavoy, con Víctor Mosquera, nació la segunda generación. El negocio creció y Las Camelias llegó a ser el restaurante líder de las ferias del Norte de España.

La vida ambulante funcionaba pero Logroño era su casa y procedía echar raíces. La familia decidió crear un restaurante estable (una casa sin ruedas. Si algo tenían claro era que tenían que trasladar desde su restaurante la esencia de la ciudad. La marca con la silueta de la ciudad desde el Ebro con sus puentes. El nombre no podía ser otro: Entrepuentes. 

Álvaro, uno de los hijos de Rocío y Víctor, ha aprendido todo de sus padres. De Rocío, tenacidad, trabajo, amor por el negocio y responsabilidad por hacer las cosas bien. De Víctor, la habilidad para integrarse en un negocio desconocido y llegar a dominarlo, sus dotes para las relaciones institucionales, su liderazgo y su capacidad para ser amigo de todos lo que le conocen.

Álvaro dirige ahora este negocio junto a su mujer, Lourdes, y a un gran equipo. Constituyen una nueva generación que continúa la línea de trabajo de las generaciones que les precedieron, guiaron y enseñaron. En la foto, Lourdes y Álvaro con parte del equipo de Entrepuentes.

La historia de Entrepuentes, como los riojanos la conocen, se remonta a 2004 con la apertura del primer restaurante en Centro Comercial Berceo. Posteriormente, Entrepuentes abrió su restaurante del centro de Logroño, primero en la Gran Vía y luego en Once de junio (Zona Laurel). La tercera apertura fue frente al Hospital San Pedro. Y la cuarta, primer City de la cadena, en Avenida de Portugal, en 2014.

Hoy, Entrepuentes, con su tercera generación al frente, mantiene su esencia de empresa familiar pero da trabajo entre sus 5 restaurantes (incluida la franquicia en Lanzarote) a unas 70 personas, fundamentalmente jóvenes. Próximamente, está prevista una apertura en Madrid para seguir generando riqueza dentro y fuera de La Rioja.

Hosteleros de toda la vida, Entrepuentes es una marca joven aunque muy consolidada, con una experiencia hostelera que se remonta a hace 50 años. Entrepuentes es un restaurante familiar, porque está regentado por una familia y porque cuenta con un equipo humano considerado como parte de ella, que dedica su tiempo y esfuerzo a conseguir que este sueño se haga realidad.